A pesar de que en este blog se habla muy poco de actualidad, ya tenía pensado hacerlo previamente a lo que ocurrió ayer en el Coliseo Alfonso Pérez Muñoz.
Es la séptima que jugamos en pocos años, cuando aún retumba en las mentes eso de ¿pero tú has visto una final de tu equipo ni “ná” en tu vida? Pues sí, mire usted, llevamos vistas ya siete y aquellos deben tragarse las palabras de esta frase, empezando por la “p” y terminando por la “a” desde hace varias temporadas ya.
En el cómputo general de la eliminatoria, grande el Sevilla FC compitiendo por el lado de “los malos”, eliminando a un FC Barcelona, Deportivo de la Coruña y a un gran Getafe, (magnífico entrenador el del Getafe y el que se de por aludido hace bien), a los que se ganó en el cómputo general y por ello estamos aquí.
Una final del Campeonato de España que comenzamos a disfrutar hoy y que tendrá su colofón el próximo día 26 de mayo previsiblemente en Madrid, con un protagonista, una vez más, muy marcado:
Andrés Palop Cervera, ha confirmado lo que ya sabíamos hace un par de años y esto es que es el mejor portero de la Historia sevillista. Rescatamos esta foto en la que vemos al cancerbero sevillista tras marcar el gol ante el Shaktar Donestk, que a la postre terminaría por darnos nuestro tercer título europeo tras la Supercopa de Europa. Es una leyenda en activo de este club ya, no sé si nos damos cuenta verdaderamente del valor de estar disfrutando en vivo de la leyenda. Yo podré decir a mis nietos que vi jugar al gran Palop.
Pero ¿por qué razón estando en una nueva final gran parte del sevillismo se siente triste? ¿qué clase de fenómeno desconocido es este que ni consiguiendo una final deja de existir el descontento entre los aficionados?
La respuesta a ello la tenemos en el nuevo estatus que este club tiene desde hace algún tiempo ya y esto es que tras el deambular en el desierto durante más de 5 décadas hoy es el equipo grande de antaño. Solo algunos que nos insisten en recordarnos aquel paso por “ El Salto del caballo” en segunda división, no se dan cuenta que lo que prima es el hoy y no asumen la grandeza de este club en el presente.
La afición tiene asumida esta nueva situación y exige que el equipo esté a la altura de las circunstancias repitiendo el fenómeno propio de los equipos grandes. Meterse en una final no basta, es necesario meterse en la final demostrando la grandeza del club, en el que ser sevillista significa representar al mejor club de Andalucía, como un proceso de retroalimentación que nos llevará una y otra vez a mantener ese estatus y a conseguir más títulos como es lo propio de los grandes.
Aquellos que se lamentan por la “mestallización” del Pizjuán, no se dan cuenta de que quizás Mestalla, en algún momento de la Historia se “apizjuanase”, adquiriendo la idiosincrasia de la afición de Nervión, porque la afición sevillista siempre fue así.
Crítica, exigente, implacable, pero fiel como ninguna y hay quien se encarga de insultarla desde determinados lugares virtuales por ello comandado por el mismo de siempre. Cazadores y francotiradores que salen en busca de aquel que se mueva un poco del canon establecido por ellos y haga lo que siempre hizo el sevillista: ser crítico con su club; no en vano, si el equipo está donde está es en gran parte por ello.
Los aborregados, aplatanados y conformistas nunca estuvieron en esta parte de la ciudad y la diferencia por ello es la que es y algunos aborregados, aplatanados y conformistas nos tienen en el punto de mira.
El partido de ayer, me pareció lamentable. Un club como el Sevilla FC no puede estar dando esa imagen, en la que literalmente se arrastró por el campo y la consecución de la final no puede tapar los grandes déficits que tenemos. Hoy hablamos de “Palop y los Fruitis”, un jugador leyenda del sevillismo salvó los platos y evitó una “apizjuanación” mayúscula y en toda regla en Nervión, que más de un dolor de cabeza daría a alguno para que no rodase, en sentido figurado, se me entiende. Un equipo desastrosamente comandado por su entrenador y unos jugadores lamentables en el terreno de juego en el día de ayer. Una plantilla que está valorada en más de 100 millones de Euros.
Que la final no sirva como cortina de humo para tapar los grandes errores que venimos sufriendo en los últimos meses. La reacción es necesaria. Jiménez no puede seguir al mando de este barco que mantiene dividido al sevillismo cada vez más. La sombra de San Mamés estuvo presente permanentemente en la cabeza de todos los aficionados, exceptuando a los que allí estuvieron en número de 1500 que se despellejaron literalmente por su club a pesar de todas las adversidades y a los que desde aquí idolatro y admiro diciéndoles simplemente, Gracias.
Hablamos del entrenador, se llame Jiménez, Martínez o López, que no por el hecho de llamarse así, como algunos entienden, debe ser objetivo de críticas feroces, sino por su planteamiento. Michel, a pesar de haber perdido la eliminatoria, la ganó por orgullo, por ganas y por sistema de juego y goleó a nuestro entrenador. No me quiero ni imaginar si Michel contara con nuestros jugadores.
Por otro lado, ¿cómo no voy a estar contento de estar en esta final? Mucho. Pero los cambios deben ser inminentes.