Retoma el Sevilla FC la mayor competición a la que un equipo puede aspirar. El club blanquirojo pasea una vez más por Europa el nombre de la ciudad, esta vez en Moscú frente al CSKA, el equipo del ejército ruso.
Montaje: lapalanganamecanica.com
El objetivo es igualar el techo histórico en esta competición, es decir, los cuartos de final. Con el equipo en la final del Campeonato de España y en puestos Champions, tan solo nos quedaría disfrutar del buen futbol que este equipo es capaz de desplegar, tal y como hizo en Mallorca como bien planteó su entrenador, esta vez sí, y sus jugadores ejecutaron con garra.
Una victoria supondría una inyección de moral adicional para motivar, más si cabe, a los jugadores y a esta afición entendida y que disfruta del gusto por el buen fútbol.
Pero como ya hemos comentado, no sería la primera vez que llegásemos a cuartos de final, en caso de pasar la eliminatoria, ya que lo conseguimos en la temporada 57-58.
Como bien cuenta nuestro maestro de estas cosas de la Historia y gran amigo, Agustín Rodríguez en su web, el Sevilla tuvo una participación europea muy brillante. Llegó, aún en el viejo Nervión, a cuartos de final pero podría haber llegado mucho más lejos si no llega a cruzarse en su camino el Real Madrid, sin duda el equipo más en forma del fútbol mundial en aquel momento.
El equipo sevillista se enfrentó al BENFICA de Portugal, al AGF AARHUS de Dinamarca y cayó ante el REAL MADRID en cuartos.
La directiva sevillista reclamó a la UEFA ya que entendía que no debían enfrentarse excepto en la final dos equipos del mismo país. La protesta totalmente lógica no prosperó y hubo que conformarse con haber llegado a esas alturas, ya era un éxito de enormes dimensiones, que esperamos repetir.
Por tanto, tenemos ante nosotros una oportunidad que pocas veces se ha dado en la historia, siendo de los pocos que lo han conseguido por estas latitudes.