Son muchos ya los desmanes que los sevillistas llevamos recibiendo por parte de algunos políticos. Pero qué casualidad, siempre son los mismos y sus razones deben tener.
No quisiera por este escrito que nadie me encasillase en una determinada tendencia política, pues mi patria, mi república y mi reinado se llaman Sevilla Fútbol Club. Mi bandera es la blanquiroja y mi escudo es el de las once barras con el balón leonado. A mi presidente, ya lo conocen, y la “Casa Blanca” es nuestra residencia oficial.
Es muy lamentable lo que en los últimos tiempos llevamos sufriendo los sevillistas con los políticos elegidos democráticamente a nivel municipal, a nivel de nuestra región y no digamos ya de la presión mediática a nivel nacional.
El Sevilla FC siempre estuvo sometido a estas cosas desde tiempos inmemoriales, pero nunca existió un club más señor que el eterno Campeón de Andalucía y hay quien me tildará de prepotente, pero para ello tendrán que demostrar que miento.
Hace unos 3 años, con motivo del centenario bético, (qué casualidad que hay quien se rasga las vestiduras y dice que un bloguero se acuerda de los béticos y que por ello deben ser muy grandes), Pepote Rodríguez de la Borbolla, el otrora presidente de todos los andaluces, hizo unas declaraciones en un programa de Radio de Canal Sur, (vaya causalidad también), en las que decía que en su familia se vanagloriaban de dos cosas, una que nunca hubo rateros y la otra que nunca hubo sevillistas.
¿Qué les parece?
Sin embargo Pepote en algo se equivocaba, pues sus antepasados fueron “indianos”, en su caso grandes terratenientes que volvieron a España tras perder esta las colonias con grandes cantidades de dinero, por el que se situaron muy bien en esta Sevilla de principios del siglo pasado. Muchos recuerdan a “Perico, el de las mercedes”, así conocido popularmente, Pedro Rodríguez de la Borbolla, pues siendo alcalde de Sevilla concedía “mercedes”[1] a toco y mocho a quien le salía de las entretelas, no se sabe bien por qué oscuros motivos y favores. Que conste que esto es lo que dice la leyenda popular y algunos de nuestros lectores son muy amantes de las leyendas populares, que por algo se dirán, ¿verdad?
También se equivocó a la hora de pensar que en su familia no hubo sevillistas y que sepamos, al menos cuatro lo fueron, comenzando con los emparentados “García de la Borbolla”, donde Eladio se configuró como el delegado sevillista de la década de los 10. En el año 28, otro Eladio, imaginamos que su hijo estuvo en la directiva sevillista y más tarde, en el CD Puerto, germen del Sevilla Atlético hubo al menos dos Rodríguez de la Borbolla que pasaron al Sevilla FC cuando este fue absorbido como filial sevillista.
Qué mala memoria, Pepote, pues nos contabas que de chiquetito tu padre te llevaba a la azotea del Instituto de la Grasa para que vieras los partidos del Betis… y digo yo: ¿No teníais dinero para pagar el abono de socio y contribuir a vuestro Real Betis Balompié y teníais que “robar” el partido desde la azotea de enfrente del estadio mientras muchos pobres hacían un esfuerzo por su club?
Lo que hay que oír.
Otro caso aún más cómico es el de Emilio Carrillo, también socialista de la política municipal, hoy dimitido parece ser, y parece que bético también, pues no dudó ni un solo instante a la hora de posicionarse al lado de su club, y lo peor, en contra del equipo más grande de Andalucía desde su propio cargo político.
Esto es algo lamentable, pues en la Sevilla dual, un político que se precie de serlo debe tener un recato, (o vergüenza diría yo), pues representa a todos los sevillanos y su cargo pertenece a todos ellos, a los sevillistas también.
No tuvo reparo en publicar un libro llamado “El Betis y Sevilla”, toda una perorata y una oda del antisevillismo más recalcitrante, inundado de los tópicos de toda la vida, cuya portada consistía en reflejar el 2 a 4 que el Betis le hizo al Sevilla FC tras venir de su periplo por tercera división, en lo que ellos llaman “inauguración del Ramón Sánchez-Pizjuán”. Y digo yo Emilio, ¿no tenéis otra efemérides más importante que recordar que la de ganarle al equipo sevillista en un partido de liga en el año 58? No sé, qué quieres que te diga, que ganasteis una liga en el año 1935 ¿y solo se te ocurre poner la foto del marcador de ese partido?
¿Es que para escribir un libro sobre tu club necesitas hablar del rival?
No obstante una gran mayoría de béticos se sienten engañados, pues le hicieron caso cuando se aventuró a decir que harían una oferta a donmanué para comprarle el Betis, pero ya ven que su populismo le pudo. Hoy está, menos mal, calladito que está más guapo para bien de todos los sevillanos.
Y ya por último lo ocurrido por Gañán, Griñán, (otro presidente de todos los andaluces), que como todos recordaréis hizo un nuevo desplante al club sevillista cuando se le ofreció una camiseta sevillista con su nombre cuando dijo eso de “Fuera el merengue insultante, que a mí me gustan los colchones de antes”, un presidente de la Junta, madrileño y fan del Atlético de Madrid, que fue invitado a ver la final de copa, no por el club de sus amores, sino porque un club de la comunidad de la que es presidente le invitó por ello. No tuvo que tragar ná.
Tan solo espero que para sus adentros y por lo “bajini” no gritase eso de “sevillanos, yonkis y gitanos”, algo que los seguidores de su club de sus amores suelen hacer con frecuencia.
A mí esto me parece realmente lamentable, que estos políticos de pacotilla insulten a este club que da gloria a Sevilla y a Andalucía y las pasean por medio mundo orgullosos.
¿Han oído a algún representante del club sevillista protestar por este tipo de cosas y por estas provocaciones sin fin?
Aprendan, observen y tomengüenanota, por eso un club señor es un club señor.
¿Y a mí me van a recriminar que desde mi blog escribo sobre los béticos? Estáis chalados.
Ya saben, acuérdense de estas cosas a la hora de echar su papeleta de voto y sevillistas al poder, aunque no me gusta esta izquierda y mucho menos la derecha, elijan sevillismo.
[1] Dádiva o gracia de empleos o dignidades, rentas, etc., que los reyes o señores hacen a sus súbditos.