Por Cornelio
El 8 de septiembre de 1522 arribaron al Puerto de Sevilla los barcos que habían completado la Primera Vuelta al Mundo. Tres años largos empleados en confirmar lo que para ellos era una certeza.
El mundo se hacía redondo, como un balón de fútbol, a la orilla de ese río, testigo de nuestra historia. Ese mismo río, Guadalquivir, que vio gestarse junto a su lecho el fútbol en esta ciudad de Sevilla.
Hubo que esperar que el mundo diera muchas vueltas, desde el siglo XVI hasta el XXI para que esta ciudad que, pionera de vueltas al mundo, viera como se reconocía al equipo que lleva su nombre por bandera como “Mejor Club del Mundo”.
Ese honor lo recibió Sevilla de manos de la International Federation of Football History & Statistics (IFFHS), cuando a primeros del 2007 le hacía entrega a los nuestros de un balón dorado, como el orbe que porta San Fernando en nuestro escudo, un mundo de oro, universal. De nuevo Sevilla conquistando el mundo. No conformes con eso, le dimos otra vuelta al mundo del fútbol para ser pioneros en conseguir dos veces seguidas el reconocimiento como “Mejor Club del Mundo”, en los años 2006 y 2007.
Pero como no vivimos solos, Sevilla, como en el siglo XVI, pertenece a la Corona Española. En este siglo XXI no son flotas, sino selecciones nacionales las que se envían para que nuestro pabellón ondee en lo más alto.
Este Sevilla Fútbol Club, universal, mandaba su cónsul a esa escuadra, hábil en lo concerniente a marear, sobre todo a los contrarios; junto a él otro par de tripulantes que aprendieron la cabuyería futbolística en la carretera de Utrera.
Contribución sevillana, sevillista, a esa leva que partió rumbo a los mares del Sur, esta vez de África, para que el mundo volviera a ser redondo, como un balón, y que la bandera de España mostrara al mundo su hegemonía.
El mundo es redondo, de polo a polo, desde España a Nueva Zelanda, y todos estos lugares podemos encontrar testigos que conocen el floreciente estado del fútbol en nuestra ciudad.
Pero el mundo siempre fue redondo, lo que pasaba es que antes no se sabía.