martes, 7 de diciembre de 2010

LA HISTORIA SE REPITE

He querido dejar enfriar mi alegría por la no elección de la ‘Candidatura Ibérica’ que optaba a celebrar el Mundial de 2018 en España y Portugal. Y no es precisamente porque no tuviese ganas de que hubiese un Mundial por estos lares y tener el privilegio de asistir a él, sino porque esta candidatura destartalada y picasiana no contaba con el estadio del mayor y mejor equipo andaluz de todos los tiempos.

Celebrar un Mundial con la posibilidad de que se jugase en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, supondría una de las muy pocas oportunidades que el Sevilla FC dispondría en su historia para poder remozar un estadio sin necesidad de contar con el esfuerzo de sus socios, algo que ocurrió siempre y que supuso una losa económica y por ende deportiva durante casi medio siglo y que nos tuvo en dique seco.

Y viene a colación porque mientras esto sucedió así en el otro equipo de la ciudad ocurrió todo lo contrario, y es que me lo veo venir. Desde lejos.

Ejerciendo de ‘pitoniso Lolo’, algo que nunca se me dio muy bien porque no soy bueno vaticinando y por eso lo cuento, precisamente para que no ocurra, la historia volverá repetirse.

Nos encontramos un escenario con un Real Betis en plena descomposición, (como en 1936 antes de la Guerra Civil), con una deuda enorme, con jugadores que pueden ejercer su derecho a reclamar lo que se le debe, lo que equivaldría a descender directamente a Segunda División B. Un escenario donde absolutamente nadie se atreve a invertir porque las acciones de Farusa, empresa de donmanué, podrían volver de nuevo a sus manos dando las gracias, si le apetece, a aquel osado que pusiese un euro por él durante este periodo.

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El Real Betis tiene una opción de conseguir, no solo liquidez, sino una morterada que pudiese salvarle. Aquí es presumible que no llegase un Del Nido diciendo que la deuda es “pecata minuta”.

Me comentaba un amigo conocido de todos ustedes, que estos tiempos no son iguales a los de la época de Franco en los que estas cosas ocurrían y que no todo sería igual. Yo le contesté, evidentemente, que los terrenos que rodean al antiguo estadio municipal heliopolitano, están pendientes de ser recalificados para que dicha millonada engrosen las arcas del equipo verdiblanco y que a nadie les quepa duda que se recalificarán en cuanto vean una oportunidad para ello. Eso si la hay, que está por ver. Unos terrenos que pertenecen a la ciudad del Guadalquivir.

Algunos nos podrán achacar que igualmente ocurrió con los terrenos que rodean al estadio sevillista hace más de 20 años, pero la pequeña diferencia estriba en que esos terrenos eran propiedad del club sevillista, una cuestión que se les olvida con cierta facilidad.

Este es un hecho objetivo que ha quedado en “stand by”, impulsado además por un bético de la política municipal como Emilio Carrillo, hoy en “stand by” también, ya veremos hasta cuando, ejerciendo de Carlos Alarcón de la Lastra con el estadio del Patronato en el año 1918, o de Jaramillo en 1961, en relación al estadio Municipal de Heliópolis. Político –Emilio Carrillo- que gusta, como todos los que quieren destacar en el club heliopolitano, hacer constantes referencias al club grande de la ciudad y donde este no sale bien parado nunca.

Esto que le contamos o bien podría ocurrir también la venta del estadio en alguna de sus variables, camuflado en forma de acuerdo político, o bien vendido directamente a empresas que explotarán los terrenos.

La pregunta es ¿dónde jugarían entonces?

La respuesta es clara:

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Y la historia volvería a comenzar repitiéndose cíclicamente, como en el año 1918, en 1936 y en 1961. Un estadio flamante que comenzaría siendo cedido por el pueblo de Sevilla y terminaría en propiedad bética tras 30 años de ‘habitabilidad consentida’ a cambio de su mantenimiento. Dinero contante y sonante salvador y esfuerzo nulo por parte de sus integrantes.

Eso sí, a ver qué político municipal es el guapo que, una vez metidos allí, se atreve a chistarles, porque un millón de béticos son muchos votos en contra ¿o no? o periodista que ose expresar su opinión objetiva.

Eso sí, inundaciones, bombas, victimismo, … donde los sevillistas somos los malos de la película, los fascistas que queremos hundirles y nosotros a trabajar y hacer esfuerzos económicos para reformar la Fábrica de sueños, como siempre, mientras se regodean en su pena y su mala suerte.

Si es que somos hasta tontos.

Que nadie interprete que me guste el estadio Olímpico para el sevillismo, pero una compensación no estaría nada mal dado el caso por una vez ¿verdad?

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