De la línea imaginaria que configura Valencia hacia abajo y hablo de casi la mitad de España, no hay equipo más grande que el Sevilla FC, ni ayer, ni hoy, ni mañana, se pongan como se pongan. Este es el gran club del sur de España.
Para que el siguiente club en la lista pudiera ponerse al nivel del equipo sevillista, deberíamos pasar 22 años seguidos en Segunda División y el que le persigue -a años luz- no bajar durante esos 22 años, sin contar títulos europeos y otros títulos nacionales. Esto es como decir “nunca”.
Para medir esto se utiliza lo que la Liga de Fútbol Profesional llama “Clasificación histórica”
Y esto no es algo que se diga gratuitamente con intención de zaherir a nadie, ni va dirigido a amigos béticos, que los tengo, ni mucho menos. Va dirigido a los que tienen la mente en otra galaxia pensando que volverán a ser lo que fueron como una generación que vivió un espejismo en la era del busto con patas, en la que la Liga particular era el sumun, el no va más y que hacen comentarios como si viviesen en otra dimensión.
Cuando esto ocurre no se tiene más remedio que hablar de otras cosas, como cantidades de socios, sentimientos indescifrables y de ser los primeros en no se sabe muy bien qué cosas.
Viene a cuento porque algunos personajes vienen creciditos con estas cosas del ascenso a Primera División, un equipo que jamás en su historia consiguió estar más de 10 años seguidos en la misma y con un “palmarés” de descensos de lo más llamativo en el elenco del futbol español.
Me hace gracia cuando hay alguien que dice: “no os acordáis de donde venís”, recordando nuestro paso por Segunda división hace algo más de una década.
Y yo suelo decir: “el que no te acuerdas eres tú”.
Y esto es tan simple como recordar que no provenimos de ahí, que fueron unos años duros sin duda, aunque escasos, muy escasos si lo comparamos con los del otro equipo de la ciudad y aún así algunos pretenden convencernos de que somos iguales. Pero no.
El Sevilla FC es el “Eterno Campeón de Andalucía”, como hablan las crónicas, porque de 20 campeonatos de Andalucía ganó 17, un título pre-liga, antes del año 1928, que suponía el máximo trofeo al que un equipo andaluz podía aspirar y que daba paso a la participación al Campeonato de España. Un título que lógicamente nuestros rivales minimizan y ningunean, especialmente porque el que más ganó tras de nosotros tan solo ganó uno.
Si vemos el palmarés de un club como el Real Madrid en su web oficial, podremos observar cómo, entre tantas Copas de Europa y demás Ligas aparecen los campeonatos regionales como algo importantísimo. Eso sin referirnos aún a la Liga ganada, las cinco Copas del Campeonato de España, las Copas europeas y otras muchas ganadas por el Sevilla FC. Tampoco hablamos de participaciones en competiciones europeas, ni de clasificaciones históricas en las que arrasamos por goleada auténtica.
La prensa, para no molestar a los seguidores del club rival porque venderían menos, pone a ambos clubes en el mismo rasero y exponen un tratamiento igualitario, pero las cosas son como son, las diferencias entre un club y otro son comparables a un Valencia – Levante, lo miremos como lo miremos.
¿De dónde provenimos? ¿de la época del descenso a Segunda División quizás, a la que bajamos muy pocas veces?
No. Éramos, somos y seguiremos siendo durante muchos años el Eterno Campeón de Andalucía.
Que nadie se confunda. Por mucho que te diga la prensa, por mucho que ellos hayan sido primeros en algo, o que tengan una afición muy simpática, o un sentimiento indescifrable para los demás. El campeón es el campeón.