Estaba cantado que este artículo se iba a publicar.
Eran otros tiempos. El sevillismo pasaba por el peor momento que recordaban los más viejos del lugar, o intentaba salir de él. Los seguidores del equipo coronado por su majestad hacían las delicias en uno de sus pocos momentos históricos de vino y rosas, que fue aquel precisamente, cuando “donmanué” campaba a sus anchas por la Sevilla futbolística llena de localismos, donde la ‘Liga particular’ era lo máximo.
Corría la temporada 99-00 y un señor mayor aterriza en el Aeropuerto de San Pablo de Sevilla y dijo lo siguiente:
"El Sevilla será un buen sparring para el Betis”
Es cierto que el Sevilla FC venía de ascender a Primera División, el Betis en todos esos años de “gloria” configuraba temporadas más parecidas a las realizadas por el Mallorca que a algún equipo con mayores pretensiones, con todos mis respetos hacia el Mallorca, pero estas sí fueron unas palabras dolorosas para la afición sevillista.
El revuelo estaba más que justificado.
Carlos Timoteo Griguol, fue la segunda opción para entrenar el Betis esa temporada, ya que pretendía fichar a Cúper, un entrenador de gran renombre durante esa década, y como este se negó en rotundo a fichar por el equipo verdiblanco, decidieron contratar a su maestro, proveniente de Ferrocarril Oeste, un equipo argentino.
El Sevilla FC, a pesar de todas estas circunstancias, era en ese momento, antes, durante y después, el mayor y mejor equipo andaluz, jamás sirvió de sparring de nadie y mucho menos del equipo coronado por su majestad que nunca logró superarle en nada, como hoy mismo, a años luz.
La masa bética brama junto a “donmanué” que es probablemente el instigador de la frase de Griguol, algo que no sería de extrañar pues él mismo se encargó de decir burradas mayores. A nadie o a casi nadie en el Betis se le pasaba por la imaginación que este personaje terminaría denostado por aquellos que lo elevaron al santoral ¿Quién te lo diría, verdad donmanué?
Al poco tiempo Griguol se dio cuenta de la metedura de pata, trató de calmar las aguas explicando que "en Argentina, cuando en una ciudad hay dos equipos, se dice que uno es el sparring del otro". Pero más que aclarar lo que había querido decir, el entrenador sólo consiguió meterse en el fondo del barro, ya que los periodistas sevillanos comprobaron llamando a Argentina que esto no era así.
Y llegó el momento en que el supuesto “sparring” debía enfrentarse al teórico púgil, un 12 de octubre de 1999.
Y pasó lo que tenía que pasar, el Sevilla FC, aún siendo colista justo cuando llegó ese partido, venció al gallito nada más y nada menos que por 3-0. La cara de Griguol era todo un poema, mirada perdida, mandíbula desencajada… ni imaginar queremos la de “donmanué”, que no solía asistir a los partidos en la Fábrica de los sueños sevillistas, imaginamos que precisamente por eso, consciente de la historia, donde la mayoría de las veces machacamos al equipo verdiblanco.
Esa temporada terminaron por bajar a Segunda los dos equipos, el verdadero sparring y el boxeador. Sería la última vez que el Sevilla FC, una de las pocas veces, bajaría a la categoría de plata.
A todo esto, hablando de “sparrings and boxers” me recuerda la historia de otro ex-derbi que se jugó en el Ruíz de Lopera, no hace mucho la verdad y todavía está en la mente de todos, en el que la afición bética hizo un tifo que aludía a noquearnos cual boxeador. Otra vez, al cabo de los años volvía este asunto al campo de Heliópolis, con la leyenda, “Esto sí es pegada”.
Y para hacer estas cosas hay que tener la boca calladita, porque si no ocurre algo que se llama “contra-tifo”. Los Biris sabían del asunto y en plena faena de las criaturas, allá en la jaula, los seguidores sevillistas sacan esto:
E inmediatamente después:
K.O. TÉCNICO POR BOCAZAS
Fotos sacadas de http://cornerdirecto.blogspot.com
Todavía, con los años que llevan ya, no se dieron cuenta de lo que es hacer un tifo. Esto es un tifo:
Hoy nos encontramos una historia parecida, pero en este caso un simple “No”, es el desencadenante del malestar del equipo a rayas verdes. Qué flaca es la memoria.
Al flamante entrenador sevillista le preguntan si ve al Betis compitiendo con el Sevilla FC y el entrenador responde un sencillo “NO”, sin más, sin zaherir y dando su opinión sincera, entre otras cosas porque el objetivo sevillista es meterse en Champions y viene de ganar trofeos importantes y el Betis este año, con mantenerse en Primera, cubriría su objetivo con creces, máxime teniendo en cuenta su imposibilidad de fichajes de renombre por su incapacidad económica.
Pero claro, a aquellos cuyo objetivo máximo consiste en volver a la liga particular, esto les viene como anillo al dedo y supone un clavo ardiendo al que acogerse para revivir la gloria de ganarle al mejor y mayor equipo andaluz de todos los tiempos. Una diana perfecta a la que disparar.
Pero yo pienso que el Sevilla FC, que como institución nunca ha hecho referencia al equipo verdiblanco mientras ha estado en Segunda, y casi nunca antes tampoco, comportándose con toda la caballerosidad del mundo, no debe meterse en estos jardines ni minusvalorar al Betis, más teniendo en cuenta que esta temporada pasada ha perdido contra la mayoría de los equipos pequeños e inferiores a él y ya se sabe que futbol es fútbol y que todo puede pasar.
Los aficionados sevillistas no deberíamos caer en estas trampas de la liga particular. Ese objetivo es de otros. Podemos perder con cualquier equipo de Primera División, incluido el Betis, y no debe significar otra cosa que una derrota. Lo que debemos denominar desde nuestras filas como ex-derbi debe ser la máxima entre el sevillismo, como la rivalidad que mantienen en Málaga, en la que enfrentarse al Sevilla FC es lo más y que no es correspondida entre nosotros, donde nos enfrentamos a un equipo del montón.
El Sevilla FC debe mirar hacia arriba, porque tan solo de esa forma podrá aspirar a lo máximo. Si nos detenemos en derbis y cosas de ese tipo, mala cosa.
Y eso es lo que pretenden los directivos béticos, como este señor con apellido de lavadora que no ha dudado un instante en replicar hacia donde le conviene para intentar hacer socios, que por cierto, señor Bosch, eso del sueldo le sonará, pues se lo pagamos todos con nuestros impuestos probablemente, incluidos los sevillistas. Así como hoy Gordillo, un perro de presa que ha pillado cacho y no lo soltará.
Y todo ante un simple “NO”. Al final les venderemos nosotros los abonos de este año, no tienen mejor campaña de marketing que esta.