martes, 20 de septiembre de 2011

JAVI VARAS FÚTBOL CLUB

Prometía la tarde noche teniendo como insignes anfitriones a Mayte y Luis en la Peña Sevillista Pepe Castro de Sevilla Este. Me decidí ver el partido en un ambiente donde se respira sevillismo del más puro. Grandísima peña que recomiendo a aquel que ande buscando una y agradezco a mis amigos el acogimiento para ver el partido.

En realidad las sensaciones no navegaban viento en popa en el mar de dudas que últimamente me traen de cabeza. El equipo no acompañó tan magnífica noche. Debo reconocer que Marcelino me ilusionó, no descarto esa ilusión aún, pero visto lo visto hoy en el terreno de juego y el sistema propuesto por el entrenador, hacen que las dudas sigan merodeando por mi cabeza.

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Igualmente habrá quien observe el vaso medio vacío o medio lleno dependiendo desde qué punto de vista se quiera analizar la situación.

Tenemos un vaso medio lleno si lo observamos desde la óptica de los puntos y la consecución de mantener la portería a cero durante dos partidos, visto lo visto la temporada pasada. El resultadismo en estado puro hace acto de presencia si se quiere ver desde esa perspectiva.

Pero ustedes qué quieren que les diga. Un equipo de la calidad presupuesta y/o pretendida en este Sevilla FC, no puede permitirse jugar al “patapúm palante” y centros a fantasmas que tan solo los jugadores vieron en el terreno de juego. Y digo esto porque me preguntaba una y otra vez a quién narices echaban la pelota repetidamente, porque yo no veía nadie allá donde el esférico se dirigía empujado por nuestros jugadores durante todo el encuentro. Un espacio vacío que rápidamente era ocupado por un jugador osasunista.

Javi Varas se convierte en héroe, el único que ha dado la talla que corresponde; un portero que hoy debió dejarse las uñas largas como previendo que las iba a necesitar y válgame Zeus que así fue. El Sevilla FC hoy ha sido un cúmulo de despropósitos, que a buen seguro habrá levantado de sus asientos a más de un seguidor fiel para hacerle llevar las manos a la cabeza de indignación.

Teníamos delante a uno de los Osasunas más débiles, (dentro de la debilidad endémica natural de este tipo de equipos), de los últimos tiempos. A este equipo lo pilla un Sevilla FC en condiciones y tendría –o debería- salir del antiguo Sadar en ambulancia, permítanme la floritura metafórica.

Me cabrea aún más la falta de autocrítica, que ha sido patente en otras ocasiones menos necesarias por parte del entrenador, que ha preferido ver el vaso medio lleno aferrándose a los puntos conseguidos hasta ahora.

Es de Perogrullo recalcar, que a mí me gusta ver ganar a mi equipo hasta en los entrenamientos, valga la manida expresión, aún si juega mal, ¿a qué sevillista no? Pero queridos amigos amantes de la reacción sistemática y obcecada, reconoced que si el equipo juega bien, siempre tendrá mas posibilidades de ganar, (aunque a veces se pierda),  que haciéndolo mal. En esto pocas leyes de Murphi caben, aunque algunas veces se presenten. Leyes de Murphi que algunos quieren establecer por sistema de manera machacante, donde tan solo debe imperar la de tres, aunque la llamen “regla”.

Todavía sigue vigente mi post de la temporada pasada frente a este mismo equipo, pocas cosas le cambiaría.

Con todo, mi ilusión sigue intacta y tan solo hago mención en este artículo al grotesco espectáculo vivido hoy, pero permítanme mi “rara manía”, alguien me lo achacará, de querer ver buen fútbol, sobre todo si de mi equipo de mis entretelas se trata. Es que soy así de raro.

¡Qué le voy a hacer!

 

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