Gran iniciativa de nuestro compañero Paco Romero, que dicho sea de paso no es la primera. Paco tiene ya mucho bagaje y muchas heridas de guerra defendiendo su sevillismo. Sabe lo que hace perfectamente y así lo ha demostrado en numerosas ocasiones. Que nos venga a la cabeza, fue uno de los protagonistas, sin comerlo ni beberlo, de aquellos años tristes para el sevillismo de mediados de los años 90 con el triste asunto del descenso administrativo.
Paco asió el mástil de la bandera blanquiroja aquel agosto del 95 junto a unos pocos, como si de la Revolución francesa se tratase, plasmado en una pintura del Romanticismo de Eugène Delacroix, para conseguir acabar con aquel esperpento, mientras la mayoría estábamos con el transistor en la oreja sin saber cómo reaccionar. Algún día le pediremos que nos cuente aquel episodio y su importante intervención en aquellos momentos tristes.
Todo esto viene a colación por la denuncia que este sevillista ha presentado ante la Comisión Nacional Antiviolencia al Atlético de Madrid, a su coordinador de seguridad y al colegiado del encuentro, Undiano Mallenco. La razón de la citada denuncia es la de no aportar los medios necesarios para impedir que se sucedieran los citados cánticos contra Puerta, lo que supone la violación de la Ley del Deporte, según el denunciante.
Diario As 6-10-2011 Haz click para ir a la noticia.
No alcanzamos a saber bien cómo acabará esto, esperemos que sobre todo signifique un gran toque de atención a todos aquellos que piensan que pueden hacer lo que les de la gana. Pero se oyen voces a la defensiva de algunos que arremeten contra la afición sevillista acordándose de determinados hechos sucedidos en el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, cuestiones estas que no dejan de crear polémica y de las que les daré mi opinión y punto de vista.
No nos engañemos.
Mi intención no es que parezcamos santos. En estas cuestiones siempre hay una delgada línea roja, nunca mejor dicho. Donde existe un colectivo tan numeroso como una afición a un gran club de fútbol, se corre el riesgo de que algunos metan la pata hasta el corvejón, pero mi pregunta es ¿debe pagar toda una afición por la chaladura de unos pocos?
En esto entra la tan de moda noticia retro estos días del personaje de la muleta en el gol norte del estadio sevillista, como reproche y contrapartida de lo ocurrido en el Calderón, cuando en realidad no tiene absolutamente nada que ver. Un señor que con una muleta se lió a palos con un guarda de seguridad aisladamente y por cuenta propia, corresponde a la responsabilidad única del individuo. Esto es como si culpásemos a la afición bética del botellazo que recibió el portero del Ath. Club de Bilbao, cuando en realidad la afición de verdiblanco tan solo acudió a ver a su equipo jugar un partido de fútbol.
Aún así, sin haberlo pensado fríamente con el tiempo, en aquel momento fue la única vez en mi vida de la que me avergoncé de ser sevillista. Lo digo tal y como lo sentí. Una frustración tremenda y una tristeza descomunal invadió mi mente al ver aquellas imágenes que repetían una y otra vez los medios de comunicación. ¿Cómo podría representarme a mí como sevillista aquel “caballero”?
Pero no mezclemos las churras con las merinas. La diferencia está en que es una buena parte de un estadio a reventar, la que se suma al canto “ea, ea, ea Puerta se marea”, que hagan el grito del mono cuando un jugador de color se acerque al área con el balón en los pies y mil cosas por el estilo que acostumbra aquella “señorial” afición mesetaria. Que no haya absolutamente nadie, ni por megafonía que advierta a esa afición de la tropelía que comete, que un árbitro se haga el sordo ante ello y que nadie por allí sea capaz de recriminar el espeluznante acto ni tan siquiera de oficio, a pesar de que todas los medios son testigos de estas miserias.
Debo decir, que si una afición nunca cometerá un acto racista, esa será la sevillista. No sé si somos conscientes que el líder del grupo ultra sevillista es un señor de raza negra, Biri-Biri, lo que les declara de facto, de hecho y casi por obligatoriedad en antiracistas intrínsecamente.
Aún así, mi pregunta es ¿hemos de mejorar? No cabe duda. Hay gritos, consignas y comportamientos que deben dar un giro radical en todos los estadios, no solo en el nuestro, en el que creo que es de los que menos incidencias tiene en este sentido, estoy completamente seguro.
Aún hay más.
La costumbre de nuestras autoridades futbolísticas de no sancionar a casi cualquier equipo de Madrid para arriba ocurra lo que ocurra. Si los equipos sevillanos han cometido sus errores en este sentido, bien que lo han pagado y de forma ejemplar. Lo que no puede ocurrir es que otros clubes hagan lo mismo, incluso peores cosas, como esta, y ni tan siquiera exista el apercibimiento. Una “rara habilidad” que tienen para parecer que nunca rompieron un plato.
