viernes, 22 de enero de 2010

CALLE BETIS

Desde algunos sitios de la Red nos piden que intervengamos cuando algo de lo que hacen seguidores sevillistas no es de su agrado. Inmenso honor que no merecemos.

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Nobleza obliga y me doy por aludido en este texto.

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Pancartas más duras se han visto en ambos estadios y no nos hemos llevado las manos a la cabeza. La guasa debe llevarse a los límites permisibles, y en esta pancarta veo un juego de palabras, que no comete ninguna inexactitud.

Cuando, en la actualidad se habla de la “Ciudad del Betis” puede hacerse con toda propiedad, ya que en ella reside el Real Betis Balompié. Es un recurso literario válido, al igual que puede serlo la “Ciudad de Isla Mágica” o la “Ciudad de Vittorio y Lucchino”.

No lo sería tanto para designar el nombre de la misma, ya que, oficialmente su nombre actual es Sevilla. Nadie puede poner en su DNI, donde dice “localidad”, “Ciudad del Betis”, debe poner, obligatoriamente “Sevilla”. Si algún día hubo una ciudad llamada “Betis”, esa ciudad quedó definitivamente extinguida bajo la hegemonía de Sevilla, me remito a los textos y citas históricas a los que se hace referencia, sin hacer ningún juicio de valor.

Cortos se quedan los que se remontan al siglo I a.C y a Estrabón para vislumbrar el nacimiento de la palabra “Baetis”.

Para ello copio, literalmente, un texto extraído del libro “Guadalquivir. Historia de un pueblo” Juan José Antequera Luengo de la Real Academia de Historia.

De los nombre del río.

El GUADALQUIVIR –o, con más propiedad Guadalquebir, sin afectaciones ortográficas- ha tenido tantos nombre como civilizaciones han surcado sus aguas.

El primero, río (o río de) Tartessos, no debe considerarse un nombre propio sino, más bien, la denominación del vasto territorio sureño que era atravesado por la corriente de agua, en cuyas márgenes desarrollaba su vida aquel pueblo pacífico. Y fue el griego Estesícoro quien, hacia el siglo sexto antes de Cristo, lo citó así por vez primera, prodigándose más tarde. Entre los tartesios era, sin embargo, llamado Baetis, de modo que cuando las águilas romanas se enseñorean de la península, denominaron Baetica a la región del sur de Hispania regada o influenciada por aquel gran río central.

Cuando los musulmanes conquistan a los visigodos el territorio hispánico y establecen su capital en Córdoba, el río pasa a llamarse Nahr Qurtuba, es decir, río de Córdoba, pero cuando el país agareno queda reducido a reinos de taifas, el río cordobés no vuelve a citarse como tal: "Agua al mar enhebrada por los puentes de Roma con una lenta vena de plata abierta al sueño... Guadalquivir por Córdoba...", en la palabra de Mario López.

En el siglo XII, el geógrafo El Edrisí le daría el apelativo, ciertamente raro, de Nahr al-Agtam, pero en realidad los textos literarios lo llamarían río de Sevilla. Pero por aquellos entonces ya era conocido como Wad-al-Kabir o río gran de, que por transformación fonética del al-Andalus pasa a Wad-al-Kebir y queda finalmente Guadalquebir y también Guadalquibir, nombres que los conquistadores cristianos de media Andalucía, al mando de Femando III, reciben en herencia, hasta la denominación actual.”

Siguiendo con la pancarta, no creo que haya que discutir, por obvio, que la primera parte de su texto no comete ninguna incorrección al decir que “Sevilla F.C.” tiene el nombre de la ciudad.

Vamos con la segunda parte. Podríamos fijarnos en el nomenclátor de la ciudad de Sevilla, pero nos vamos a remontar al libro de Santiago Montoto “Las calles de Sevilla” de 1940:

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El nombre “Betis” lo lleva una calle de Sevilla de 1859 y lo mantiene en la actualidad.

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Por tanto “otros el de una calle” es perfectamente correcto. Entiendo algo despectivo el soniquete de “otros”, pero no se comete ninguna incorrección.

Insisto, podrá gustar más o menos, pero no se ha dicho nada incierto ni incorrecto, sólo la guasa de buscar expresiones “cojoneras” con ánimo de pinchar al contrario, sin caer en el insulto soez.

Para terminar no entiendo lo de “fascistoides”, así que no lo comento.

Si quiero expresar que he repasado entre mis libros y en la red para documentar este artículo y cuando he encontrado la expresión “Ciudad del Betis” ligada a algún organismo oficial, en este caso la Junta de Andalucía, siempre ha sido lo mismo.

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Por último decir que aunque Estrabón es referencia ineludible para historiadores y geógrafos, nunca llegó a pisar Hispania e hizo referencia en sus libros de oídas, y fueron otros los que situaron la Baetica quizás con menos conocimientos geográficos.

Por Cornelio.

 

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