martes, 9 de febrero de 2010

UN INCENDIO FORMIDABLE

En 1905, los componentes del  Sevilla FC que venían practicando el “deporte de pelota con los pies”, expresión utilizada por aquellos que aún no conocían otra forma castellanizada de llamar al Foot-Ball, desde el año 1900 según Arturo Otero, el escritor de la primera historia conocida del Sevilla FC, se divertían en el descampado tras la Fábrica de vidrio de la Trinidad.

Los episodios de persecución por parte de la autoridad venían ya sucediéndose con demasiada frecuencia, puesto que para la sociedad de la época, era una actividad indecorosa y molestaba a los viandantes sobre todo al entender que lo hacían en “paños menores”.

Esta expresión, “locos en paños menores” es usada por varios historiadores, incluso del otro equipo de la ciudad para referirse a los pioneros “footballísticos”, sin embargo, fue Arturo Otero, secretario sevillista que escribió la referida historia, el primero que la utilizó.

Algunos investigadores piensan que esa persecución fue el detonante para que estos protosevillistas decidiesen legalizar su situación, ya que desde ese nuevo estatus obtendrían los permisos necesarios para llevar a cabo su máxima de extender el “sport” entre la juventud sevillana.

Fue en octubre de 1905 cuando tras presentar un acta y un reglamento en el Gobierno Civil, guiándose por la Ley de Asociaciones de 1873, ante el Gobernador Contreras Carmona, son inscritos en el Libro del Registro de Sociedades.

Hoy tenemos bastante documentación que prueba este hecho, sin embargo no contamos con los documentos físicos del Registro que hicieron posible esta legalización de la “Sociedad de Football de Sevilla” debido a un hecho de grave importancia.

Incendio 1906_11_07 El Imparcial

El 10 de Julio de 1906 se produce un incendio de dimensiones colosales en el que fue convento de San Pablo de la calle Bailén, en el centro de Sevilla, que albergaba la Delegación de Hacienda, la Diputación Provincial y el Gobierno Civil donde se hallaba el Libro de Registro mencionado.

Plano Registro

Se sabe que el incendio fue inmenso, tal que con los medios disponibles en aquella época era prácticamente imposible hacerle frente. Tan solo quedaron en pie los muros exteriores y la estructura de la majestuosa escalera que llevaba a admirar uno de los mejores artesonados de Sevilla, que quedaron calcinados. La dotación de bomberos a principios del siglo pasado era muy escasa y además llegaron tarde. Para colmo la sequía que se sufría en el momento hizo que pudiese utilizarse muy poca agua para poder sofocarlo.

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El Gobernador, el Sr. Alvarado,  viajó a Madrid para informar al ministro, siendo indígnate la respuesta recibida. Desde luego este incendio no fue como el de San Francisco...

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En aquellos años, no eran extraños los incendios “sospechosos”, como aquellos en que se quemaban los almacenes de las cosechas, cuando el cereal estaba por debajo del precio razonable, y se podía cobrar el seguro.

En este caso parece ser que habrían “ciertas anomalías”, suponemos que en la Delegación de Hacienda, que fue la más afectada por el fuego.

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Mientras se buscaba un nuevo edificio para reconstruir lo perdido, se barajó incluso el Archivo General de Indias, pero fue descartado.

Sea de la forma que fuera, casual o intencionado, ahí desaparecieron muchos documentos muy importantes de los orígenes del “Sevilla Football Club”.

Cuando el sistema burocrático del Gobierno Civil se pudo recomponer, casi dos años más tarde, el 14 de octubre de 1907, se reabre el Libro Registro de Sociedades. Muy pronto os contaremos los entresijos y vicisitudes de ese Libro y de otro Anexo abierto en los años de la contienda.

Por Cornelio y Carlos Romero.