sábado, 17 de abril de 2010

CARTA ABIERTA A MANUEL CARMONA

“Estimado” señor D. Manuel Carmona Rodríguez:

Ruego a todos comprendan el formalismo.

Me gustaría condenar desde aquí la actitud deplorable, deleznable, rastrera que ha tenido para con su amigo, mi amigo, Enrique Añino, hijo de un directivo bético histórico, orgullo para todos los que amamos la historia del fútbol sevillano y de todos los sevillanos sin distinción de afinidad futbolística.

Publicar un documento privado, una carta privada de este Señor, (con mayúsculas),  para conseguir sus fines malévolos puede ser considerado incluso un delito. A mí no me hace daño en absoluto, pero a sus amigos seguro que sí.

Hoy sí le puedo decir de verdad que ha conseguido derrotarme si quiere llamarlo así. Nunca antes. Ha tenido que llegar a hacer daño a sus amigos, a mis amigos,  para conseguirlo y tomen buena nota de ello todos los sevillistas y béticos que nos leen. En su inquina sin límites, señor Carmona,  ha tenido que llegar a hacer cosas realmente graves y deleznables. Su obsesión por intentar  derrotarme ante lo evidente le ha llevado a ello.

Don Enrique Añino, no ha perdido ni un ápice de mi admiración y quiero mostrarle mi apoyo ante estos momentos tristes sin duda para usted por intentar dejarle en evidencia y sacrificar incluso los valores más elementales de la persona. Cuente conmigo, señor Añino,  para lo que necesite y mi amistad ha quedado confirmada para con usted con este denigrante hecho  y así lo hago constar públicamente.

Esto es algo que está por encima de ser bético o sevillista. Si considera que así ha ganado, Carmona,  le concedo la victoria, pero ha tenido que recurrir a estas argucias rastreras para conseguirlo, a los reiterados insultos sin fin, porque de otra manera hubiese sido imposible.

Usted, señor Carmona me da pena y asco. He perdido por ello todo el interés en discutir con usted. Ya no me divierte.

Permítame, al menos que no le presente mis respetos porque no los tiene, muchos más no se lo tendrán a partir de ahora y hoy ha perdido la credibilidad definitivamente, sea generoso en la victoria  y sepa usted ganar como persona lo que como bético no ha sabido conseguir ni es capaz.

Reciba un cordial saludo.